Lo peto
A ver si peta...
Cada vez que los usuarios de Software Libre (GNU/Linux, OpenOffice.org, etc.) pedimos que no se nos manden documentos en los formatos de archivo de Microsoft Office recibimos respuestas muy diversas. Una de las más comunes es algo parecido a esto:
“Usar Windows o Linux es una cuestión de elección personal, como ser del Barça o del Madrid. ¿Por qué tengo que hacer yo el esfuerzo de cambiar de formato para hacerte la vida más fácil? Nadie te obligó a pasarte a Linux”.
Este comentario se hace sin malicia, muchas veces por parte de gente que sí se esfuerza en no mandarme archivos “.doc”. Pero lo hacen por educación, o por hacerme un favor, o para que les deje tranquilos. Y eso no es lo que yo busco. Por eso me van a permitir un poco de proselitismo.
Nos pasamos el día criticando la presión que sufrimos en todos los frentes, la industria, la economía y la cultura, proveniente del exterior y sobre todo de EUA. Esta invasión toma muchas formas, aunque tal vez las más perniciosas son las culturales: la televisión, el cine, nuestro idioma, los códigos de conducta, las relaciones laborales, los horarios, la comida… Todas esas cosas que conforman nuestro entorno social y nuestra propia identidad se contaminan día a día con productos que provienen de norteamérica. Y muchos pensamos que no se trata de un proceso espontáneo, consecuencia natural de su mayor potencia económica, sino que está en gran medida fomentado y dirigido por ciertos sectores económicos y políticos para convertir nuestras culturas (europeas, suramericanas, africanas y asiáticas) en sucursales y franquicias del tío Sam.
Vale, todo esto es simplista y un poco demagogo, pero ya ven por dónde voy. A ninguno nos gustan la Ford, ni la Nestlé ni la CocaCola, y participamos en las campañas de boicot a sus productos siempre que nos lo pide algún colectivo con el que estemos más o menos de acuerdo. Todos estamos a favor de las radios piratas, las revistas de contracultura y, de un tiempo a esta parte, las webs de información alternativa como indymedia, nodo50 o kaosenlared. Todos pensamos que es fundamental que existan fuentes de información independientes, que no estén controladas por los mismos que controlan los medios de difusión de masas, las editoriales, las discográficas y las productoras de cine.
Ya oigo a alguien murmurar por ahí atrás, ¿pero Microsoft no se dedicaba a la informática? Pues sí. Y prácticamente todos los carteles y octavillas de las campañas de boicot a CocaCola o Nestlé se escribieron con Word. Qué bueno poder usar las herramientas de nuestros enemigos para combatirlos, ¿no?. Pues no. Hay muchas cosas que hacen de Microsoft una corporación mucho más nociva que CocaCola y Ford juntas, de las que citaré sólo dos:
- Microsoft mantiene cautivos a millones de usuarios mediante todo tipo de prácticas dudosas, como regalar ordenadores con sus programas ya instalados a países en vías de desarrollo. Nestlé regala en los países subdesarrollados leche en polvo a las mamás que acaban de dar a luz, contándoles que es mucho mejor que dar la teta a sus bebés. Un par de semanas después la leche en polvo de regalo se terminó, y para entonces el bebé ya no acepta la leche materna, con lo que la mamá tiene que ir a la farmacia a comprar más leche en polvo. Todos vemos en esto una maniobra inmoral y asquerosa, típica de una gran corporación sin escrúpulos, que ha provocado innumerables campañas de biocot a sus productos. Sin embargo nos parece bien que en todas las escuelas argentinas se enseñe informática con Windows y Office, comprados a precio reducido gracias a los acuerdos del Ministerio de Educación con Microsoft, y todavía mejor si Gates donó los ordenadores. Por cosas como esa le dieron hace poco el premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional.
- Microsoft controla de forma directa (produce) o indirecta (distribuye) miles de horas de contenido audiovisual a través de Internet, juegos electrónicos, TV, cine, materiales educativos, etc. En los últimos tiempos ha comprado estudios de cine, participa en canales y productoras de TV y ha firmado acuerdos con gigantes de las telecomunicaciones como Warner o Sony. De esta forma controlan tanto el canal de comunicación como la información que se transmite. ¿Qué va a pasar con los medios independientes si Microsoft decide imponer restricciones al uso de los formatos que tienen patentados? Es evidente que la única forma de garantizar la libertad de expresión en la Red es usar canales y formatos abiertos.
Estas son tan sólo algunas reflexiones sobre el tema, con el que todos saben que los podría maltratar durante horas. Simplemente pretendo dejar claro que hay una diferencia fundamental entre Widows y GNU/Linux, entre Microsoft Office y OpenOffice.org, entre el software privativo y el software libre. Es una diferencia que va más allá de cuestiones técnicas o de preferencias personales. El usar y difundir el software libre es para mí y para muchos otros una forma de activismo político, una forma de lograr esa globalización del conocimiento que tanto asusta a los poderosos. Porque usar software libre nos hace más libres.